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Control de los síntomas de la alergia estacional

por Hola Salud

El número de personas alérgicas ha registrado un incremento constante en los últimos años, siendo una de las formas más frecuentes la alergia al polen. Este aumento se atribuye a la contaminación ambiental, que actúa como un adyuvante potenciando la respuesta alérgica, y al cambio climático, que prolonga los periodos de polinización y aumenta la agresividad de las proteínas del polen.

Ante esta situación, y con el objetivo de ayudar a los pacientes a controlar mejor los síntomas de la alergia, se hace hincapié en la importancia de seguir los tratamientos durante el tiempo indicado por el profesional sanitario y de no aumentar la dosis ni combinar antihistamínicos para potenciar sus efectos. Uno de los errores más frecuentes que se detectan en la farmacia comunitaria es el uso irregular de los antihistamínicos por parte de los pacientes. De hecho, muchas personas los toman únicamente cuando aparecen los síntomas y los suspenden en cuanto experimentan una mejoría.

Sin embargo, en la rinitis alérgica los mediadores inflamatorios pueden mantenerse activos durante días o semanas mientras persiste la exposición al alérgeno. Por ello, cuando el profesional sanitario lo recomienda, es preferible mantener el tratamiento de forma continuada durante todo el periodo de exposición para conseguir un mejor control de los síntomas.

También es importante recordar que, una vez producida la exposición al alérgeno, los medicamentos pueden no tener un efecto inmediato, ya que los receptores de la histamina, principales responsables de los síntomas, ya están siendo activados por el alérgeno. Por ello, es necesario administrar el antihistamínico durante varios días hasta alcanzar su efecto completo.

Desde la farmacia también se insiste en evitar combinar distintos antihistamínicos o incrementar la dosis sin consultar previamente al médico o al químico farmacéutico, con la idea de potenciar el efecto del tratamiento. Hacerlo puede aumentar el riesgo de efectos adversos, como dolor de cabeza o somnolencia excesiva.

Precaución con los espráis nasales

Para aliviar los síntomas nasales propios de la alergia al polen existen tratamientos específicos, como los corticoides, los antihistamínicos y sus combinaciones en espray por vía nasal (mometasona, fluticasona, budesónida o la combinación de fluticasona y azelastina).

Respecto a los espráis nasales, se destaca que la forma correcta de administrarlos consiste en dirigir el chorro hacia la pared lateral de la fosa nasal, y no hacia el tabique nasal, que es el error que con mayor frecuencia cometen los pacientes. Una aplicación incorrecta puede reducir la eficacia del tratamiento y favorecer la irritación o la aparición de pequeñas hemorragias. Asimismo, es importante mantener limpios los dispositivos intranasales y evitar compartirlos con otras personas. Sobre todo, se recomienda no abusar de los descongestionantes de acción rápida (nafazolina, oximetazolina y tramazolina), ya que su uso durante más de tres a cinco días consecutivos puede provocar congestión de rebote al suspenderlos y empeorar los síntomas.

Recomendaciones no farmacológicas frente a la alergia

Tan importante como seguir correctamente el tratamiento es adoptar una serie de medidas no farmacológicas orientadas a prevenir los procesos alérgicos provocados por el polen o reducir su intensidad. En este sentido, se recomienda limitar la exposición al alérgeno, evitando el contacto con el polen según la zona geográfica y, especialmente, durante las horas de luz. También es aconsejable utilizar gafas de sol y mascarilla en exteriores. Asimismo, puede resultar útil utilizar purificadores de aire en el hogar y filtros antipolen para favorecer un ambiente más limpio y, cuando se viaje en coche, hacerlo con las ventanillas cerradas. Por el contrario, se desaconseja cortar el césped o realizar tareas de poda durante los días de máxima polinización. También es fundamental conocer las diferencias entre los síntomas de la alergia y los del resfriado para evitar confundir ambos procesos. Mientras que el resfriado puede cursar con fiebre y tos acompañada de expectoración, sin producir conjuntivitis, tampoco mejora con los días de lluvia, ni empeora con el viento, ni presenta un carácter estacional, como sí ocurre en la alergia.

En cuanto a las posibles interacciones relacionadas con los medicamentos para la alergia, conviene recordar que se deben evitar las sustancias que causan somnolencia (como el alcohol, los sedantes y los hipnóticos) o aquellas que se metabolizan por la misma vía (como algunos antibióticos, antidepresivos o antifúngicos).

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