Con la llegada de la primavera comienzan los días más cálidos y florecen las plantas. Pero para muchas personas esta estación también trae estornudos, nariz tapada, picazón en los ojos y secreción nasal. Son las conocidas alergias estacionales, que pueden afectar la calidad de vida y hacer que disfrutar de la primavera sea más difícil.
Por Dr. Stefano Fabbiani
La alergia ocurre cuando el sistema inmunitario reacciona de manera exagerada frente a sustancias que para la mayoría de las personas son inofensivas. Estas sustancias se conocen como alérgenos.
Durante la primavera, uno de los principales desencadenantes es el polen, un polvo muy fino producido por las plantas para reproducirse. Puede provenir de árboles, pastos y otras especies, y desplazarse por el aire. En Montevideo, los plátanos forman parte de la identidad de la ciudad y, a pesar de los importantes beneficios que brindan, tienen mala fama durante esta época del año por su relación con las molestias alérgicas. Cuando una persona sensible entra en contacto con el polen, su organismo libera sustancias como la histamina, responsables de los síntomas característicos de la alergia.
La alergia suele afectar principalmente la nariz y los ojos. Entre sus síntomas más habituales se encuentran los estornudos repetidos, la picazón nasal, la congestión, la secreción nasal transparente y acuosa, el enrojecimiento y lagrimeo de los ojos, además de tos o irritación de la garganta. En las personas que también tienen asma, la exposición a los alérgenos puede favorecer una agudización de la enfermedad, con síntomas como tos, silbidos o dificultad para respirar.
¿Cómo reducir la exposición al polen?
No siempre es posible evitar completamente el polen, pero algunas medidas sencillas pueden disminuir el contacto con él.
- Prestá atención a los días de mayor concentración de polen. Si los niveles son elevados, puede ser conveniente reducir las actividades prolongadas al aire libre, especialmente durante la mañana y al final de la tarde, y en jornadas cálidas, secas y ventosas.
- Mantené las ventanas cerradas cuando haya mucho polen. En el auto también puede ser útil mantenerlas cerradas y utilizar el aire acondicionado con un filtro adecuado. En moto, se recomienda usar casco con visor.
- Cambiá la ropa al llegar a casa. El polen puede quedar adherido a la ropa, el pelo y la piel. Una ducha también puede ayudar a eliminarlo.
- Evitá cortar el césped o realizar tareas de jardinería cuando tengas síntomas.
- No seques la ropa al aire libre durante los períodos de alta concentración de polen. Puede depositarse sobre las prendas y permanecer allí.
- Protegé los ojos. Las gafas de sol pueden disminuir el contacto directo del polen con los ojos y ayudar a reducir las molestias.
Afrontar los síntomas
Cuando las medidas para reducir la exposición no son suficientes, existen diferentes tratamientos que permiten controlar los síntomas.

Los antihistamínicos pueden aliviar especialmente los estornudos, la picazón y la secreción nasal. Algunos de los medicamentos más modernos producen menos somnolencia que los antihistamínicos más antiguos, aunque la respuesta puede variar entre personas. Los corticoides administrados mediante aerosoles nasales son otra alternativa utilizada para controlar los síntomas de la rinitis alérgica, en particular la congestión y la inflamación nasal.
Los lavados con solución salina también pueden ayudar a eliminar el moco y los alérgenos de las fosas nasales, además de aliviar la congestión. Cuando predominan las molestias oculares, pueden utilizarse tratamientos específicos, como determinados colirios, de acuerdo con la situación de cada persona.
Es importante recordar que no todos los medicamentos son adecuados para todas las personas. En particular, los descongestionantes no deberían utilizarse de manera indiscriminada, por lo que conviene consultar a un profesional de la salud para determinar cuál es la opción más apropiada.
Si los síntomas aparecen todos los años, son intensos, afectan el sueño o las actividades cotidianas, o no mejoran con las medidas habituales, puede ser conveniente consultar con un médico.
En algunas personas con alergias importantes o recurrentes pueden realizarse estudios para identificar qué sustancias desencadenan los síntomas. A partir de esa información es posible adoptar medidas más específicas y, en determinados casos, considerar tratamientos como la inmunoterapia. Este tratamiento busca disminuir progresivamente la respuesta del organismo frente al alérgeno y debe ser indicado y supervisado por profesionales en alergología.
