Los consumidores buscan cada vez más información clara sobre ingredientes y eficacia en los productos, además de recomendaciones que respondan a las necesidades de su piel. En sus análisis sobre la industria de la belleza, la consultora McKinsey destaca la importancia creciente de la confianza, la curaduría y la orientación personalizada en la experiencia de compra.
En ese contexto nació Skin Lab, una propuesta que reunió a Lancôme, Biotherm y Kiehl’s en un espacio de cuidado de la piel desarrollado por L’Oréal Groupe junto a Havem. Guiados por consejeros de belleza, los visitantes pudieron acceder a un diagnóstico de piel con tecnología especializada y recibir recomendaciones para armar una rutina acorde a sus necesidades.

La experiencia tuvo lugar entre el 23 de octubre hasta el 1 de noviembre y combinó asesoramiento y tecnología con un objetivo educacional: acercar información sobre rutinas, activos y cuidado de la piel para acompañar a cada persona en una elección más informada.


“Hoy, personalizar el cuidado de la piel implica mucho más que elegir un producto. También supone contar con información y orientación para encontrar una rutina adecuada. Con Skin Lab buscamos ofrecer ese acompañamiento”, señaló Camila Pierri, Business Leader de Lancôme.





