En el sur de Italia, este tramo del litoral de Campania combina localidades de pasado medieval con playas y villas abiertas al Mediterráneo. Un itinerario desde Salerno para conocer sus principales destinos y el patrimonio que conserva cada uno.
La Costa Amalfitana se extiende sobre el mar Tirreno, en el sector meridional de la península de Sorrento. Su geografía montañosa dio forma tanto a los pueblos construidos en las laderas como a las terrazas destinadas al cultivo. Esa relación entre el territorio y la actividad humana fue uno de los valores que reconoció la Unesco al incorporarla a su Lista del Patrimonio Mundial en 1997.
El nombre de la región proviene de Amalfi, la antigua república marítima cuyo desarrollo comercial dejó una marca en la historia de la costa. Actualmente, la localidad comparte protagonismo turístico con Positano, reconocible por sus casas escalonadas sobre el acantilado, y con Ravello, donde las villas históricas y sus jardines constituyen el principal atractivo.
La carretera estatal 163 recorre el litoral con un trazado sinuoso que sigue las pendientes de la montaña y conecta los pueblos costeros, aunque para llegar a Ravello es necesario desviarse hacia el interior. Un itinerario por la zona puede comenzar en Salerno y continuar por Maiori antes de avanzar hacia Amalfi y Positano.
De Salerno a Maiori
Salerno es un punto de partida para acercarse a la Costa Amalfitana y una ciudad con patrimonio propio. El centro histórico reúne calles comerciales alrededor de la catedral, mientras que el paseo marítimo ofrece un recorrido junto al golfo.
En la colina Bonadies se levanta el castillo de Arechi, una fortaleza cuya ubicación revela la importancia defensiva que tuvo la ciudad. Desde esa posición elevada se observa la relación entre Salerno y el territorio que la rodea. La visita complementa el paseo por el casco antiguo y aporta contexto histórico antes de continuar hacia las localidades de la costa.
Maiori presenta un perfil más ligado al turismo de playa. Cuenta con el arenal más extenso de la Costa Amalfitana y un paseo costero alrededor del cual se concentra la actividad del balneario. Para quienes buscan combinar el recorrido cultural con una estadía junto al mar, es una parada que merece tiempo.
Entre sus edificios históricos sobresale la colegiata de Santa María a Mare. En los alrededores, los cultivos de limoneros muestran una de las actividades más características de la región y el aprovechamiento agrícola de las laderas.
La cercana Minori suma un atractivo arqueológico: una villa romana del siglo I que testimonia la presencia de residencias costeras en la Antigüedad. El sitio se encuentra en Minori, y constituye una referencia para conocer la historia de la zona anterior al desarrollo de sus pueblos medievales.

Amalfi y el legado de su pasado marítimo
En el centro de Amalfi, la escalinata de la catedral de San Andrés toma protagonismo en la plaza, un lugar de encuentro que conecta con un entramado de calles donde el movimiento turístico convive con la actividad local. El edificio religioso, que incluye el Claustro del Paraíso, es una de las principales referencias patrimoniales de la localidad.
La antigua importancia de Amalfi como república marítima explica la riqueza histórica de un pueblo que hoy se recorre a pie entre comercios y restaurantes. El casco urbano conserva una escala compacta, con pasajes que se alejan de la plaza y avanzan hacia el interior del valle.
Ravello y sus villas históricas
Situada en altura, Ravello introduce un cambio en el recorrido, ya que su principal interés se concentra en las residencias históricas y los jardines que aprovechan las vistas sobre el litoral.
Villa Rufolo, construida en el siglo XIII por la familia del mismo nombre, es uno de los edificios más representativos de la localidad. La arquitectura y sus espacios exteriores forman un conjunto ligado a la historia cultural de Ravello, donde también se desarrolla una reconocida actividad musical.
Villa Cimbrone es la otra visita destacada por sus jardines y miradores. Ambas residencias explican el lugar que ocupa Ravello dentro de un itinerario por la región; el de una localidad cuyo atractivo se vincula con el patrimonio de sus villas y su emplazamiento sobre el mar.
Positano y su arquitectura en pendiente
Positano es uno de los destinos más conocidos de la Costa Amalfitana por la disposición de sus casas sobre la montaña. Las construcciones se distribuyen en distintos niveles y forman una trama urbana atravesada por escaleras, que conectan las calles superiores con el sector de la playa.
Aunque su imagen suele asociarse al lujo, el interés de Positano también reside en su arquitectura. La manera en que las viviendas se adaptan a la pendiente explica una de las vistas más difundidas de la región.
Conocer la Costa Amalfitana supone recorrer localidades con características distintas. La historia marítima de Amalfi aporta una perspectiva diferente de la que ofrecen las villas de Ravello, mientras que Maiori concentra opciones para disfrutar de la playa. Organizar el viaje por etapas da espacio a esas diferencias y ayuda a comprender un territorio cuya riqueza excede sus vistas más conocidas.










