Los trastornos musculoesqueléticos se encuentran entre las principales enfermedades vinculadas al trabajo y ya no se limitan a los empleos de mayor exigencia física. A partir de los temas planteados en el Congreso SYSO 2026, el coordinador técnico del Departamento de Administración de Riesgos del Banco de Seguros del Estado analiza los nuevos factores de riesgo, el papel de la ergonomía y los desafíos que enfrenta hoy la prevención en Uruguay.
Levantar peso, repetir un mismo movimiento durante horas o trabajar en una postura forzada siguen siendo factores conocidos de riesgo laboral. Pero tanto el aumento de las tareas sedentarias como el trabajo frente a pantallas ampliaron considerablemente la conversación sobre los trastornos musculoesqueléticos. Los tiempos de recuperación y los ritmos de trabajo también forman parte de una problemática que atraviesa sectores muy diferentes.
Ese fue el eje del Congreso SYSO 2026, impulsado por el Banco de Seguros del Estado, con el foco puesto en la prevención de enfermedades profesionales vinculadas a este tipo de trastornos. El encuentro, realizado en setiembre, reunió distintas miradas sobre ergonomía, detección temprana y salud ocupacional, con un objetivo que excede la respuesta frente a una lesión ya instalada: identificar los factores de riesgo y actuar antes de que el daño se produzca.
Desde el Departamento de Administración de Riesgos del BSE, su coordinador técnico, el ingeniero tecnológico prevencionista Roberto Chuhurra, trabaja precisamente en las acciones de prevención orientadas a reducir los accidentes laborales y las enfermedades profesionales. En esta entrevista analiza qué está cambiando en la manera de entender la salud ocupacional, cuáles son las señales que conviene detectar a tiempo y por qué la prevención requiere mirar tanto las condiciones físicas de una tarea como la forma en que el trabajo está planteado.
El Congreso SYSO puso este año el foco en los trastornos musculoesqueléticos. ¿Por qué entendieron que era necesario detenerse específicamente en este problema?
Porque los trastornos musculoesqueléticos se han convertido en una de las principales causas de enfermedad relacionada con el trabajo y afectan la calidad de vida de miles de trabajadores. Si bien suelen asociarse a tareas físicamente exigentes, hoy sabemos que también están presentes en actividades industriales, de servicios, administrativas y tecnológicas. Su origen suele estar vinculado a una combinación de factores biomecánicos, organizacionales y, en algunos casos, psicosociales. Por eso entendimos que era necesario generar un espacio para intercambiar experiencias, difundir conocimiento actualizado y promover estrategias de prevención basadas en evidencia.
¿Qué les dejó el congreso sobre la situación actual de la salud ocupacional en Uruguay?
El congreso confirmó que Uruguay ha avanzado en materia de seguridad y salud en el trabajo, y cuenta con profesionales, empresas e instituciones cada vez más comprometidos con la prevención. Sin embargo, también evidenció importantes oportunidades de mejora, especialmente en relación con la gestión de los factores que contribuyen a los trastornos musculoesqueléticos. Hoy disponemos de más evidencia científica sobre la influencia de aspectos como los movimientos repetitivos, las posturas forzadas, los esfuerzos físicos, los ritmos de trabajo, los tiempos de recuperación y la organización de las tareas. También quedó claro que la prevención debe abordarse desde una mirada multidisciplinaria que integre aspectos físicos, organizacionales, tecnológicos y humanos. Fortalecer la incorporación de la ergonomía en las evaluaciones de riesgos y en los planes de prevención sigue siendo uno de los desafíos más relevantes.
Cuando se habla de trastornos musculoesqueléticos asociados al trabajo, muchas veces se piensa en tareas que requieren un gran esfuerzo físico. ¿Qué riesgos están quedando fuera de esa mirada más tradicional?
Los trastornos musculoesqueléticos no se originan únicamente por levantar cargas o realizar esfuerzos intensos. Los movimientos repetitivos, las posturas mantenidas durante largos períodos, los esfuerzos estáticos, el trabajo de precisión, la escasa variabilidad de tareas, los ritmos elevados y los tiempos insuficientes de recuperación también pueden contribuir a su aparición. Además, la forma en que se organiza el trabajo puede influir significativamente en la exposición a estos factores. Por eso hoy encontramos este tipo de problemas tanto en trabajadores industriales como en personal administrativo, trabajadores de la salud, conductores o personas que desarrollan gran parte de su actividad frente a una computadora.
¿Qué cambió en la forma de entender la ergonomía en el ámbito laboral?
La ergonomía evolucionó desde una visión centrada exclusivamente en el puesto de trabajo hacia un enfoque mucho más amplio. Hoy entendemos que busca adaptar el trabajo a las capacidades y limitaciones de las personas, considerando no solo el diseño físico de herramientas y espacios, sino también la organización de las tareas, los tiempos de trabajo, los procesos productivos, los aspectos psicosociales y la interacción con la tecnología. La pregunta ya no es solamente si una silla o una herramienta son adecuadas, sino si el sistema de trabajo en su conjunto favorece la salud, el bienestar y un desempeño seguro y eficiente.

¿Cuáles son las primeras señales que deberían advertir que una tarea o un puesto de trabajo necesitan ser revisados antes de que aparezca una lesión?
Las primeras señales no siempre se manifiestan en forma de lesión. Muchas veces, el propio sistema de trabajo comienza a mostrar alertas antes de que exista un daño diagnosticado. A nivel individual, es importante prestar atención a molestias recurrentes, sensación de fatiga, rigidez muscular, hormigueos, pérdida de fuerza o dificultades para realizar determinados movimientos. También pueden surgir indicadores vinculados al desempeño, como errores frecuentes, pérdida de precisión o dificultades para mantener la calidad del trabajo. Estos signos no necesariamente tienen un origen ergonómico, pero constituyen señales de alerta que justifican revisar las condiciones laborales. Asimismo, los Servicios de Seguridad y Salud deberían estar atentos a indicadores colectivos como el aumento de consultas médicas, el ausentismo, la rotación de personal o la aparición de síntomas similares entre trabajadores que realizan tareas comparables. La detección temprana permite intervenir antes de que el problema se agrave o se cronifique.
El trabajo frente a pantallas y una mayor cantidad de tareas sedentarias modificaron buena parte de la vida laboral. ¿Qué nuevos desafíos plantean estos cambios para la prevención?
El principal desafío es comprender que la ausencia de esfuerzo físico intenso no significa ausencia de riesgo.
“Los trastornos musculoesqueléticos se han convertido en una de las principales causas de enfermedad relacionada con el trabajo”.
Muchas actividades actuales combinan permanencia prolongada en una misma postura, baja movilidad, sobrecarga visual y elevadas demandas cognitivas. A esto se suman la hiperconectividad, las interrupciones frecuentes, la multitarea y la dificultad para desconectarse del trabajo, que generan nuevas exigencias para la salud de los trabajadores. Si bien el trabajo sedentario no explica por sí solo la aparición de trastornos musculoesqueléticos, puede contribuir al desarrollo de molestias y trastornos en el cuello, la espalda y los miembros superiores cuando se combina con otros factores de riesgo. Por eso, las estrategias preventivas deben promover la movilidad durante la jornada, la variación de tareas, pausas adecuadas y una organización del trabajo que permita una recuperación física y mental suficiente.
¿Qué incidencia tienen aspectos como los ritmos de trabajo, las pausas o la repetición de determinados movimientos en la aparición de estos trastornos?
Tienen una incidencia muy importante. La evidencia muestra que los trastornos musculoesqueléticos suelen ser el resultado de una exposición acumulada a múltiples factores de riesgo a lo largo del tiempo. Cuando existen movimientos repetitivos, pausas insuficientes, ritmos elevados o sistemas de producción con una alta exigencia de velocidad, aumenta significativamente la exposición a cargas biomecánicas. En sectores como la industria frigorífica, estos factores suelen combinarse con posturas forzadas y condiciones ambientales particulares, lo que incrementa el riesgo de desarrollar trastornos relacionados con el trabajo. Por eso, la prevención debe actuar tanto sobre las condiciones físicas de la tarea como sobre la forma en que se organiza el trabajo.
¿Qué implica un buen reintegro al trabajo después de una lesión musculoesquelética?
Implica asegurar que los factores que contribuyeron a la lesión hayan sido identificados y gestionados adecuadamente. Para ello es fundamental analizar la tarea, identificar los factores involucrados e implementar, cuando corresponda, adaptaciones, ajustes ergonómicos, restricciones transitorias o cambios organizacionales. También es importante contar con la participación del trabajador en este proceso, ya que su experiencia aporta información valiosa para diseñar soluciones eficaces y sostenibles. La coordinación entre los equipos de salud, los servicios de prevención y la empresa resulta fundamental para lograr un retorno seguro y minimizar el riesgo de recaídas.
Desde el lugar que ocupa el Banco de Seguros del Estado, ¿qué información aporta el seguimiento de accidentes y enfermedades profesionales para pensar mejores estrategias de prevención?
El seguimiento de la siniestralidad constituye una herramienta fundamental para la toma de decisiones basada en evidencia. Permite identificar tendencias, sectores prioritarios, riesgos emergentes y mecanismos de lesión recurrentes. Gracias a esta información hemos podido observar el crecimiento de las enfermedades profesionales vinculadas a trastornos musculoesqueléticos y desarrollar acciones específicas de prevención. Un ejemplo fue el relevamiento realizado en la totalidad de los frigoríficos del país, que permitió identificar oportunidades de mejora en aspectos ergonómicos y organizacionales. El Congreso BSE SYSO también permitió difundir conocimiento actualizado a partir de la participación de referentes nacionales e internacionales en ergonomía y salud ocupacional. A su vez, el BSE y el MTSS vienen trabajando en el desarrollo del Observatorio Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, una herramienta que permitirá profundizar el análisis de la información disponible y fortalecer las estrategias preventivas a partir de evidencia objetiva. La generación de conocimiento, la investigación y la prevención basada en datos son pilares fundamentales para seguir avanzando en la protección de la vida, la salud y la seguridad de los trabajadores.
“La ergonomía evolucionó desde una visión centrada exclusivamente en el puesto de trabajo hacia un enfoque mucho más amplio”.
