Inicio PerfilesDra. Andrea Ortíz: Conocer la diabetes para cuidarse mejor

Dra. Andrea Ortíz: Conocer la diabetes para cuidarse mejor

por Hola Salud

La prevención, el diagnóstico temprano y los nuevos tratamientos están cambiando el abordaje de la diabetes. La Dra. Andrea Ortiz repasa los avances en Uruguay y los desafíos para garantizar una atención oportuna y equitativa.

Cada Día Mundial de la Diabetes es una oportunidad para poner el foco en una condición que atraviesa la vida cotidiana de muchas personas y sus familias. También invita a hablar de prevención, revisar cuándo fue el último control y recordar que sentirse bien no siempre significa que todo esté en orden. Frente a una enfermedad que puede avanzar en silencio, la información y el diagnóstico oportuno ocupan un lugar central.

El abordaje de la diabetes ha cambiado en los últimos años. Los nuevos tratamientos y las tecnologías de monitoreo ofrecen más herramientas para el cuidado y permiten adaptar la atención a las necesidades de cada persona. Estos avances conviven con desafíos que van más allá de lo médico: garantizar un acceso equitativo y brindar un acompañamiento que ayude a sostener los cuidados sin miedo, culpa ni estigmas. En el marco de esta fecha, conmemorada el 14 de noviembre, conversamos con la Dra. Andrea Ortiz, presidenta de la Sociedad de Diabetología y Nutrición del Uruguay (SDNU), sobre la situación del país, las señales que deberían motivar una consulta y los hábitos que pueden contribuir a prevenir la diabetes tipo 2. En esta entrevista, también repasa los avances terapéuticos y destaca la importancia de una atención integral, con un mensaje que atraviesa toda la conversación: el diagnóstico no define a una persona ni limita sus proyectos de vida.

Desde su rol como presidenta de la Sociedad de Diabetología y Nutrición del Uruguay, ¿cuáles considera que son hoy los principales desafíos que enfrenta el país en materia de prevención y atención de la diabetes?

Antes de comenzar, quisiera presentar a la Sociedad de Diabetología y Nutrición del Uruguay (SDNU). Somos una sociedad científica multidisciplinaria sin fines de lucro, integrada por médicos diabetólogos, profesionales de enfermería y nutrición, podólogos, psicólogos y otros profesionales comprometidos con el abordaje integral de la diabetes. Nuestra misión es promover la formación continua, la investigación científica y la conformación de equipos interdisciplinarios altamente capacitados, con el objetivo de contribuir a la educación y al bienestar de las personas que viven con diabetes y sus familias. La prevención, el diagnóstico oportuno y la atención integral de la diabetes contribuyen a fortalecer nuestro Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), que cuenta con una estructura sólida y permite acceder a la asistencia, a fármacos (como la reciente incorporación de los iSGLT2 al Plan Integral de Atención en Salud) y a tecnologías como el monitoreo continuo de glucosa y las bombas de insulina, a través del Fondo Nacional de Recursos. Por supuesto, aún existen brechas que condicionan el acceso y desafíos por afrontar. En ese sentido, considero que debemos seguir trabajando en la universalización del acceso a la salud, los fármacos y la tecnología, con criterios de equidad, continuidad y sostenibilidad, así como en la creación y financiación de equipos de alto rendimiento, como las unidades de diabetes.

¿Qué sabemos actualmente sobre la prevalencia de la diabetes en Uruguay?

La diabetes es un problema de salud pública mundial, de tal magnitud que se considera una pandemia, y su crecimiento está relacionado con el aumento de la prevalencia de la obesidad. La Federación Internacional de Diabetes, en su Atlas de 2025, estimó para Uruguay una prevalencia aproximada del 8 % en adultos de entre 20 y 79 años. Esto equivale a decir que ocho de cada cien adultos tienen diabetes, y un alto porcentaje puede desconocer su condición. La prevalencia muestra una tendencia ascendente y se estima que para 2050 habrá más de 234.000 personas adultas con diabetes. Por eso, sentirse bien no siempre significa que la glucemia esté dentro de los valores normales. Esta epidemia se relaciona estrechamente con factores demográficos, como el envejecimiento y la urbanización, y también con el estilo de vida, la alimentación, el sedentarismo y la obesidad. Si consideramos los casos no diagnosticados y la elevada carga de complicaciones cuando no existe un control adecuado, la demanda asistencial aumenta considerablemente.

¿Qué señales deberían motivar una consulta médica y qué controles permiten detectar la enfermedad de manera temprana?

Hay varios síntomas que deben generar una alerta: tener mucha sed, orinar más de lo habitual, perder peso sin proponérselo, sentir mucho apetito, experimentar cansancio persistente o tener visión borrosa, entre otros. Si aparecen rápidamente, especialmente en un niño o adolescente, la consulta debe ser inmediata. Sin embargo, la diabetes tipo 2 puede evolucionar durante años de forma silenciosa, sin dar señales claras. Por eso, no hay que esperar a tener síntomas para consultar al médico. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre, como la glucemia en ayunas, y, cuando corresponde, el profesional solicita otras pruebas, como la hemoglobina glucosilada, que refleja el promedio de glucosa en sangre de los últimos tres meses, o una prueba de tolerancia oral a la glucosa, que requiere ingerir una bebida azucarada. En nuestro país, el carné de salud incluye la medición de la glucemia en ayunas entre sus exámenes. Los controles son especialmente importantes si hay antecedentes familiares, sobrepeso u obesidad, o si la persona tuvo diabetes durante un embarazo.

¿Qué diferencias existen entre la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2?

En la diabetes tipo 1, el páncreas, que es el órgano que produce la insulina, deja de hacerlo y se genera un déficit absoluto de esta hormona. La insulina permite que la glucosa entre en las células para producir la energía que el cuerpo necesita y ayuda a mantener los niveles normales de azúcar en sangre. Por eso, las personas con diabetes tipo 1 necesitan recibir insulina desde el diagnóstico. Suele presentarse en niños y adolescentes, aunque también puede aparecer en otras etapas de la vida. Es importante destacar que no es consecuencia del estilo de vida. En la diabetes tipo 2, el organismo produce insulina, pero, explicado de forma sencilla, pueden ocurrir dos situaciones: que exista resistencia a su acción, lo que se denomina insulinorresistencia, o que el páncreas produzca menos cantidad de la necesaria, lo que se conoce como insulinopenia. Influyen la predisposición familiar, el sedentarismo y otros factores vinculados al estilo de vida, y existe una estrecha relación con el sobrepeso y la obesidad. También hay otros tipos de diabetes, menos frecuentes, que los especialistas estamos acostumbrados a diagnosticar. En todos los casos es fundamental adoptar hábitos saludables, realizar actividad física regularmente y recibir el tratamiento indicado.

“La prevalencia muestra una tendencia ascendente y se estima que para 2050 habrá más de 234.000 personas adultas con diabetes”.

Este puede incluir medicación oral o insulina, que es imprescindible en la diabetes tipo 1 y también se utiliza en algunos casos de diabetes tipo 2. Es muy importante eliminar el estigma y la culpa asociados al diagnóstico. Tanto la persona y su familia como el equipo de salud debemos enfocarnos en los cambios necesarios para favorecer el bienestar y evitar complicaciones.

¿Hasta qué punto es posible prevenir la diabetes tipo 2?

En muchas personas es posible prevenir la diabetes tipo 2 o retrasar su aparición. La evidencia científica muestra que, en personas con alto riesgo, seguir un programa de alimentación, actividad física y descenso de peso reduce significativamente la posibilidad de desarrollarla en los siguientes tres a cinco años. Eso no significa que todos los casos puedan evitarse, pero demuestra que la prevención funciona. Entre los cambios más útiles están reducir el consumo de alimentos con azúcares simples, hidratarse con agua en lugar de bebidas azucaradas, comer más verduras, legumbres y frutas, evitar los ultraprocesados, cuidar las porciones y moverse regularmente. Una meta habitual es realizar 150 minutos semanales de actividad física moderada, como caminar a paso ágil, adaptada a las posibilidades de cada persona. Si hay exceso de peso, perder entre un 5 % y un 7 % del peso corporal ya aporta beneficios. Lo importante es que estos cambios puedan sostenerse en el tiempo y que, en lo posible, se realicen con acompañamiento.

En materia de tratamientos, ¿cuáles han sido los avances más significativos de los últimos años?

En los últimos diez a quince años comenzó una etapa muy significativa para el tratamiento de la diabetes en Uruguay, con la introducción de fármacos orales para la diabetes tipo 2 que, además de controlar la glucemia, ofrecen beneficios cardiovasculares y renales. En cuanto a las insulinas, también hubo avances importantes con los análogos de acción rápida y prolongada, cada uno con sus indicaciones, y actualmente contamos con varias generaciones de estos fármacos. En 2025 ingresó a Uruguay una molécula inyectable para el control de la diabetes y, en la segunda mitad de 2026, se incorporaron otras dos. Además de mejorar el control metabólico, estas terapias han ampliado las posibilidades de tratamiento de la obesidad y, según el fármaco, de otras enfermedades, como el hígado graso, la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal.

Sus múltiples beneficios continúan en estudio. En Uruguay también contamos con distintos sistemas de monitoreo continuo de glucosa, mediante sensores que se conectan a un lector o al celular. Asimismo, existen sistemas que vinculan un sensor con una bomba de insulina para ajustar automáticamente su administración. Hoy podemos personalizar mucho más el tratamiento y pensar tanto en el control de la diabetes como en la calidad de vida.

¿Cómo están cambiando las nuevas terapias y tecnologías la calidad de vida de los pacientes?

Las nuevas tecnologías contribuyen mucho a mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes. Además de facilitar el control, permiten conocer en tiempo real los valores de glucemia y sus variaciones, y reducen la necesidad de realizar controles capilares y, por lo tanto, de pincharse los dedos. La mayoría de los dispositivos cuenta con alarmas que avisan cuando los valores bajan o suben demasiado, para que se puedan tomar medidas oportunas. Ya existe un equipo en el mercado que utiliza inteligencia artificial para predecir hipoglucemias en las siguientes dos horas y durante la noche. En personas seleccionadas, los sistemas de administración automatizada de insulina también facilitan el manejo del tratamiento. Todo esto puede traducirse en más tranquilidad al dormir, trabajar, hacer ejercicio y desarrollar las actividades cotidianas. La tecnología aporta mucho cuando se acompaña de educación y seguimiento profesional.

¿Qué complicaciones puede provocar una diabetes que no está adecuadamente controlada?

En general, nos referimos a las complicaciones crónicas, que aparecen con el paso de los años y están vinculadas a la hiperglucemia persistente o a una elevada variabilidad de los valores de glucosa. Estas alteraciones pueden dañar los vasos sanguíneos y los nervios, y aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca, infarto agudo de miocardio, accidente cerebrovascular, problemas de circulación en los miembros inferiores, enfermedad renal crónica y pérdida de visión por retinopatía diabética. También pueden favorecer lesiones en los pies relacionadas con infecciones y daños en los nervios o en la circulación. Pero debe quedar claro que muchas de estas complicaciones pueden prevenirse. El tratamiento adecuado y los controles periódicos, orientados a lograr y mantener un buen control metabólico, permiten evitarlas o detectarlas antes de que avancen. También es fundamental cuidar la presión arterial y los niveles de colesterol y otros lípidos, evitar el tabaco y alcanzar o mantener un peso adecuado. Cuidar la diabetes es cuidar la salud de todo el organismo.

¿Cómo evalúa el acceso al diagnóstico y a los tratamientos de la diabetes en Uruguay?

Como mencionamos, Uruguay cuenta con una estructura de atención pública y privada que constituye una fortaleza. También se han registrado avances importantes en la incorporación de fármacos y tecnologías para determinados grupos.

“La tecnología aporta mucho cuando se acompaña de educación y seguimiento profesional”.

Desde nuestra perspectiva, el desafío es que el acceso sea oportuno y equitativo. Tener una prestación disponible debe traducirse en poder recibirla cuando se necesita, con educación y seguimiento. Debemos seguir trabajando para que el lugar donde vive una persona o su situación económica no limiten sus oportunidades de atención. El acceso incluye tanto el tratamiento como el acompañamiento necesario para aprovecharlo.

En el marco del Día Mundial de la Diabetes, ¿qué mensaje le gustaría transmitir tanto a quienes conviven con la enfermedad como a aquellas personas que todavía no consideran necesario realizarse controles?

A quienes viven con diabetes les diría que el diagnóstico no define quiénes son ni todo lo que pueden hacer. Con tratamiento, información, acompañamiento y apoyo pueden desarrollar sus proyectos y tener una buena calidad de vida. Además, nadie tiene por qué enfrentar en soledad las exigencias cotidianas de esta condición; para eso estamos los profesionales que integramos la SDNU. A quienes todavía no consideran necesario controlarse, les diría que la diabetes puede avanzar en silencio y que detectarla a tiempo cambia el futuro. Un chequeo médico de rutina puede ser el primer paso. La diabetes merece atención, no miedo ni culpa. Prevenir cuando sea posible, diagnosticar temprano y acompañar siempre: ese es el mensaje que queremos transmitir.

También te puede interesar