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Osteoporosis: una enfermedad silenciosa que se puede prevenir

por Hola Salud

La osteoporosis es la enfermedad ósea más frecuente. Se caracteriza por una disminución de la densidad mineral ósea y por un deterioro de la calidad y la estructura interna del hueso. Como consecuencia, los huesos se vuelven más frágiles y aumenta el riesgo de sufrir fracturas.

Por Dra. Ana Belén Gómez Castro, especialista en Reumatología y creadora de Urureuma

La osteoporosis representa un importante problema de salud pública, especialmente por el aumento de la expectativa de vida de la población, ya que se hace más frecuente después de la menopausia y su incidencia aumenta con la edad. Las fracturas asociadas pueden causar dolor crónico, pérdida de movilidad, disminución de la independencia para realizar las actividades cotidianas y un importante deterioro de la calidad de vida.

Las fracturas osteoporóticas se producen con mayor frecuencia en la columna vertebral, la cadera, la muñeca y el húmero proximal, es decir, en la zona cercana al hombro. Entre ellas, la fractura de cadera es particularmente grave, ya que puede ocasionar complicaciones, pérdida de autonomía y un aumento del riesgo de mortalidad.

Uno de los principales problemas es que la osteoporosis suele avanzar sin síntomas. Muchas personas no saben que la tienen hasta que sufren su primera fractura. Por esta razón, reconocer los factores de riesgo y consultar a tiempo resulta fundamental tanto para prevenir una primera fractura como para evitar nuevas lesiones.

El riesgo de osteoporosis aumenta con la edad. En las mujeres es más frecuente después de la menopausia debido a la disminución de los niveles de estrógenos, pero también puede estar presente en hombres. Además existen otros factores que pueden favorecer su desarrollo, como los antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas, el bajo peso corporal, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y el uso prolongado de glucocorticoides.

Algunas enfermedades inflamatorias, renales, hepáticas, endocrinas o metabólicas también pueden afectar la salud ósea. Lo mismo ocurre con determinados medicamentos, entre ellos algunos utilizados para tratar el cáncer de mama o de próstata. Tener uno o más factores de riesgo no significa necesariamente que una persona tenga osteoporosis, pero puede indicar la necesidad de una valoración médica.

La detección precoz y el control médico reumatológico permiten adoptar medidas preventivas e iniciar un tratamiento oportuno cuando sea necesario. Aunque la osteoporosis puede pasar inadvertida durante años, conocer sus factores de riesgo y actuar a tiempo puede ayudar a conservar la autonomía, proteger la calidad de vida y prevenir fracturas.

Cuidar los huesos durante toda la vida

El principal estudio utilizado para evaluar la densidad mineral ósea es la densitometría ósea. Este procedimiento permite medir la densidad del hueso y contribuye a estimar el riesgo de fractura. La indicación del examen debe realizarse de forma individual, teniendo en cuenta la edad, los antecedentes personales y familiares, los factores de riesgo, las enfermedades asociadas, los medicamentos utilizados y la presencia de fracturas previas.

La prevención de la osteoporosis comienza en la infancia, mediante una alimentación adecuada, la práctica regular de actividad física y la incorporación de hábitos saludables. Estas medidas deben mantenerse durante la vida adulta y la vejez.

Una alimentación equilibrada debe aportar suficiente calcio y proteínas, nutrientes fundamentales para conservar la salud de los huesos. También es importante asegurar niveles adecuados de vitamina D. Esta vitamina se produce en la piel mediante la exposición a la luz solar y también puede obtenerse a través de alimentos como pescados grasos, huevos, champiñones y algunos productos lácteos.

La exposición al sol debe realizarse en horarios seguros y siguiendo las recomendaciones para proteger la piel. Algunas personas pueden necesitar suplementos de vitamina D, pero su indicación debe ajustarse a las necesidades individuales y a la valoración médica.

Mantener un peso corporal saludable, realizar ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento muscular, evitar el tabaquismo y limitar el consumo de bebidas alcohólicas son otras medidas importantes. También es necesario considerar las enfermedades previas o actuales y revisar los tratamientos que puedan afectar la salud ósea.

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